viernes, 16 de diciembre de 2005
Construir un sitio web es tremendamente fácil hoy en día con todas las herramientas que se tienen a disposición. Las hay desde sencillos programas de edición de textos hasta complejos sistemas de administración de recursos y plantillas Web, pasando por las funciones de "Guardar como HTML" de las nuevas versiones de casi todos los programas actuales.

Sin embargo, todavía se requiere de una planeación a conciencia del objetivo del sitio, y se requiere que el desarrollador del mismo permita al usuario efectuar cambios de estructura y contenido en la medida en que el negocio o los visitantes lo demanden.

Es cierto que los sitios iniciales requerían simplemente una presencia, pero ahora se requiere efectividad por parte del sitio. Esta efectividad se mide principalmente en el cumplimiento del objetivo estipulado para el sitio. Si es la creación de comunidad, se deberá medir el número de miembros dentro de la misma y el nivel de interacción entre ellos. Las estadísticas deberán arrojar tendencias para determinar qué factores aumentan tanto la inscripción de miembros, como fomentar la participación en las diferentes instancias dentro del portal. Con base en estas estadísticas se deben efectuar acciones que permitan incorporar las preferencias de los usuarios dentro del diseño tanto de la apariencia como de la funcionalidad.

Si por el contrario, lo que se quiere es un sitio netamente comercial donde quienes lleguen al mismo puedan efectuar sus compras, las medidas estarán dadas por el número de transacciones y su monto. En este caso es todavía más crítico el nivel de "mantenibilidad" del sitio de tal manera que permita desarrollar las mismas estrategias que se realizan en una vitrina de un almacén físico; un cambio constante del muestrario y su decoración.

Las especificaciones del diseño Web han evolucionado para permitir la utilización de alternativas que facilitan el mantenimiento. Un ejemplo concreto es el manejo de las hojas de estilo, separadas de las páginas web. Anteriormente todo el formato que se quisiera dar dentro de una página se daba al pié del texto y/o imagen que se quisiera formatear, como la alineación, el color o el tamaño del texto o el posicionamiento de una imagen o el contenido de celdas de una tabla. Ahora, todos estos formatos se pueden establecer en una hoja aparte, y hacerlos común a todo el sitio. Es así como, con simplemente cambiar en una hoja el color del fondo de las páginas, o el tamaño de letra para los títulos, automáticamente queda modificado todo el sitio.

Otra necesidad es la modificación del contenido en sí. Esta modificación depende de la volatilidad de la información, es decir, de cuan cambiante es la misma. Por ejemplo, la misión y la visión de la empresa son por lo general las mismas durante el mismo diseño del sitio, como lo puede ser la dirección de una planta de producción. Sin embargo, el catalogo de productos, las ofertas comerciales, la lista de precios, las noticias, entre otros, pueden ser secciones del portal que requieran una actualización permanente. Es claro también, que los que por lo general actualizan los sitios y/o producen la información, no saben de codificación de páginas Web, por lo que es indispensable que tengan acceso a programas y/o rutinas que les permitan actualizar este contenido con simples "cortar y pegar" de donde escriben el contenido a la herramienta que les cambiará el contenido viejo por el recientemente modificado.

Si las consideraciones de modificación no se contemplan desde el inicio, lo más probable es que para cualquier cambio tenga que volver a desarrollar todo el sitio. La velocidad a la que andan los negocios actualmente no le permite estar modificando el sitio a la misma velocidad, por lo que es imperante entonces que el diseño incorpore las herramientas que se otorgarán al dueño del sitio para el mantenimiento.
Publicado por Webmoney @ 16:44  | Webmaster
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios